miércoles, 20 de abril de 2011
Honestamente, dudé. Algo no estaba bien y la realidad me dio la razón al final. Cuando llegó el momento del evento, ella no disponía de la tecnología con la que tan absolutamente seguro dijo que contaría.
¿Qué había pasado? La reflexión me dio la respuesta y es muy simple. Somos nosotros los que estamos al servicio de Dios y no El a nuestro servicio.
Está muy bien que le pidamos cosas a Dios. El mismo nos dice que podemos hacerlo. Pero son más de las veces que nuestra conciencia nos permite ver, las que olvidamos que aún así, El no está a nuestro servicio y que con esa larga lista de solicitudes que incluyen nuestras oraciones en muchas oportunidades le estamos ordenando la agenda y el trabajo a Dios para que haga cosas a nuestro favor, como si fuera Él quien se encontrara a nuestra entera disposición y servicio.
¡¡Concentrémonos en servirle!!
miércoles, 13 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Damos gracias a Dios porque seguimos avanzando en la obra de reconstrucción de algunos ambientes de nuestro templo. Gracias tambien por sus oraciones y por cada hermano que estuvo ayudando de alguna u otra manera durante estos días.
Rogamos a ustedes que sigan orando por nuestra iglesia, asimismo para que Dios provea lo que se necesita para acabar con esta proyecto que gracias a El hemos empezado
...Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. Nehemías 2:18
miércoles, 6 de abril de 2011
No asistas a los cultos del domingo.
No asistas al culto de oración.
Escúchalo solo cuando "te convenga".
Llega siempre tarde a los cultos.
Siéntate atrás, lejos del púlpito.
Critícalo delante de tus hijos.
Salte disparado del templo al dar la invitación.
Nunca le digas una palabra de estímulo por su sermón.
No demuestres aprecio por sus esfuerzos.
No dejes de decirle que buenos sermones has oído en otros lugares.
No seas cordial cuando te visite.
Acusa a su esposa de que quiere gobernar la iglesia.
Lleva a tus invitados a oír otro predicador.
No te molestes en avisarle cuando estés enfermo, y después enojarte que no te visitó.
No te molestes en orar por él. El ha de orar siempre por ti.
No hagas lo que él dice: "tú eres tu propio jefe".
Dile tus dificultades a medio mundo, menos a él y luego espera que él pueda ayudarte.
No asistas al culto de oración.
Escúchalo solo cuando "te convenga".
Llega siempre tarde a los cultos.
Siéntate atrás, lejos del púlpito.
Critícalo delante de tus hijos.
Salte disparado del templo al dar la invitación.
Nunca le digas una palabra de estímulo por su sermón.
No demuestres aprecio por sus esfuerzos.
No dejes de decirle que buenos sermones has oído en otros lugares.
No seas cordial cuando te visite.
Acusa a su esposa de que quiere gobernar la iglesia.
Lleva a tus invitados a oír otro predicador.
No te molestes en avisarle cuando estés enfermo, y después enojarte que no te visitó.
No te molestes en orar por él. El ha de orar siempre por ti.
No hagas lo que él dice: "tú eres tu propio jefe".
Dile tus dificultades a medio mundo, menos a él y luego espera que él pueda ayudarte.
Es absolutamente esencial que una iglesia se vea a sí misma como una institución establecida para la gloria de Dios. Me temo que las iglesias han descendido de ese elevado propósito y se ha enfocado en cambio en la humanidad. Hoy la iglesia parece pensar que su meta es ayudar a las personas a sentirse mejor acerca de sí mismas, no les ofrece a las personas otra cosa que placebos espirituales. Se enfoca en la psicología, en el amor propio, en el entretenimiento y en otras mil diversiones para tratar de satisfacer esas necesidades.
La iglesia ha sido reducida de un organismo que hace hincapié en conocer y glorificar a Dios a una organización enfocada en las necesidades humanas. No se dan cuenta de que si usted conoce a Dios y le glorifica, las necesidades de su vida quedarán satisfechas (Pr. 9:10). Cuando usted goza de una relación correcta con Dios, todo lo demás cae en su justo lugar.
Debemos interesarnos por las personas en la misma manera en que Dios lo hace. Pero debemos encontrar un buen equilibrio, y eso comienza con una visión elevada de Dios. Debemos tomar seriamente a Dios y exaltarle; no queremos tener a una iglesia centrada en el hombre. Tenemos que salir y alcanzar a las personas en el amor de Cristo, pero Dios tiene que ser siempre el centro de nuestra adoración y vida.
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